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Ivan Aguilera

Ivan Aguilera

"Su mayor proeza fue ahogarse en una piscina llevando puestos unos manguitos."

Opinió

Ministerio criminal

Qué porte. Qué saber estar. Qué maravilla. El PSOE, con lo buen partido que es, lo preocupado que está por sus conciudadanos y las cosas que hace por ellos. Más de un siglo de historia lo avalan. Siempre pensando en lo mejor para todos.

Por eso ha iniciado una campaña tan agresiva contra el vapeo. “El tabaco ata y te mata en todas sus formas”, concluye el anuncio; pero antes, justo antes, un tipo con cara de juventudes peperas se lleva un cigarrillo electrónico a la boca mientras una voz en off dice: “vaporízalo”. Un aplauso, por favor. Un aplauso por las miles de muertes que va a provocar esta basura de spot. Un aplauso por decir que vapeas tabaco cuando la mayoría de líquidos no contienen ni un solo extracto de la planta. Un aplauso por engañar a la gente difamando contra un producto que, según la Public Health England (una agencia del sistema sanitario británico), es al menos un 95% menos dañino que el tabaco. Porque en el Reino Unido se promueve el uso de cigarrillo electrónico para dejar de fumar.

Aquí, en cambio, siguiendo los pasos de las diversas administraciones públicas de los EEUU, se prefiere orquestar una campaña contra él. Que a la gente de ese país le da por consumir sustancias adquiridas por vías ilegales y luego padece extrañas enfermedades pulmonares que pueden desembocar incluso en la muerte, pues hala, la culpa es del vapeo. Como si esto de vapear no se hiciera en todo el mundo y toda esta mierda de acontecimientos no estuvieran sospechosamente localizados en un solo país. Es más, la mayoría de los afectados son jóvenes, no antiguos fumadores. Raro, ¿no? Está claro que en la cabeza hueca de los articulistas de los medios de propaganda –nunca los he llamado “medios de información”, y ahora menos– no quepa duda de que la culpa sea del vapeo en sí y no que algo extraño esté ocurriendo al otro lado del charco. Luego, claro, en el mismo artículo se sugiere de forma tibia que el problema podría residir en “cartuchos adquiridos en mercados ilegales” y tal. Pero el daño ya está hecho en el titular. Idiotas. No se quieren dar cuenta, pero están matando a esa gente que pretendía cambiar el tabaco tradicional por el cigarrillo electrónico antes de leer su sarta de estupideces. Otro aplauso para los medios, pues.

Pero sigo con el gobierno en funciones del PSOE. Cuando vi por primera vez la susodicha campaña, pensé que tenía dos propósitos ocultos. El primero: no perder los millones que están perdiendo en recaudación por los impuestos del tabaco. Es algo que sé de primera mano porque trabajo en un estanco que vende ambos productos y veo la cantidad de gente que se está pasando al vapeo. Y ya que estamos, te aseguro que tratar con esa gente es muy distinto a hacerlo con el fumador tradicional. La mayoría viene feliz: ya no tose como una tísica esa flema matutina, la bronquitis le ha desaparecido y aguanta más de dos calles seguidas con el niño a cuestas. Incluso folla como una posesa. No es broma, es lo que me dicen. Y, aunque envidie esa actividad sexual, me alegro por ella. El segundo motivo del gobierno me parece algo más hipotético: quizás el PSOE haya visto el negocio y quiera, a la larga, subir los impuestos por el vapeo con nicotina, aunque para eso tendrían que sortear varios fregados en los que se han metido y tampoco viene al caso mencionarlos ahora mismo.

Pero estaba equivocado, al menos parcialmente, porque la verdad se reveló anteayer mismo: el Ministerio de Sanidad subvencionará –para así reducir su costo para los consumidores– las Champix, es decir, las pastillas que se recetan para dejar de fumar, que ahora mismo creo que rondan los 200 euros. Champix, de la farmacéutica Pfizer, la misma que el diario Der Spiegel denuncia por haber financiado –presuntamente, no sea que me metan un puro– campañas contra el cigarrillo electrónico en Alemania desde el 2009, cuando éste apenas estaba en pañales. Genial. Ya lo tenemos. Clientelismo del rancio. Siempre hay que echarles un guante a los socios, ¿verdad, Carcedo? Dicen que, gracias a su consecuente abaratamiento, estas pastillas llegarán a unas 70 mil personas. En España, y lo digo de memoria, hay unos 11 millones de fumadores. Pues esos 10,93 millones de fumadores que no van a tomarse las pastillas se pueden ir a tomar por culo. Porque si hay un producto que no sólo haga que superes la adicción física, sino también la psicológica, hay que demonizarlo, no sea que se te ocurra tomarlo y pases del tabaco o te olvides de las pastillitas como opción. Y no me malinterpretes: no estoy diciendo que vapear sea bueno. Lo que estoy diciendo es que es el método más eficaz y con menos riesgos que tenemos ahora mismo para aquél que quiera dejar de fumar y no crea que pueda conseguirlo a palo seco. Por desgracia, sólo los vapeadores lo saben. Por desgracia, la población general no.

Es por ello que habría que tomar medidas drásticas. Lo primero es denunciar –vía judicial, no una mera denuncia pública– la campaña del Ministerio de Sanidad por mentir, obligando al gobierno a retirar al anuncio y a pagar por los daños al sector. Esto último no es lo más importante, pero esta gente no entiende las cosas a menos que les cueste dinero. Lo segundo, imprescindible si se busca que el propósito de lo que acabo de mencionar no sea una quimera, es que se inicie una campaña internacional provapeo. Conocemos vapeadores ilustres como Johnny Depp o Katy Perry, pero es que los hay a patadas, y seguro que muchos de ellos aceptarían encantados participar en ella. No, no soy de estrellitas y esas cosas, pero ahora mismo hay que explorar todos los medios a nuestra disposición. Y las vidas en juego se cuentan por millones. 

Así que puedes decirlo como quieras, porque aquí hay algo que mata en todas sus formas. Y no es el vapeo.

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