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Ivan Aguilera

Ivan Aguilera

"Su mayor proeza fue ahogarse en una piscina llevando puestos unos manguitos."

Opinió

Antes era peor

Algún día tenía que ocurrir. Parece mentira, con lo que yo he sido.

Hubo un tiempo en el que todo el mundo creía que era un malandrín que sólo sabía generar malestar por la red. 

Y había algo de verdad en ello. 

Una vez, por ejemplo, obtuve el récord mundial de negativos en los comentarios de una noticia de un periódico digital. Claro que el artículo hablaba de Madonna, uno de los intocables (e incomprensibles) símbolos de la cultura pop contemporánea (el otro es Michael Jackson). ¿Qué decía mi comentario? Pues algo tan inocente como que Madonna es una octogenaria que trata de hacerse pasar por veinteañera. La gente me respondió con montañas de odio, formando una cordillera de bilis y espumarajos en la que me regocijé durante las siguientes horas. Luego lo olvidé por unos cuantos años. Hasta este mayo, cuando la bochornosa actuación de Madonna en Eurovisión me dio la razón. Cinco años tarde, pero me la dio. Todavía espero las disculpas de aquella turba iracunda. En realidad, me da igual. Me reí mucho imaginando aquella pobre gente con la cara desencajada viendo hacer el ridículo a su ídolo.

Tampoco estuvo mal aquella vez que los fans de Chenoa me lincharon por Facebook. No sé por qué, pero se me ocurrió que sería divertido imitar a Nick Corey, el sheriff de 1280 Almas, y extender un rumor haciendo una pregunta vaga y malintencionada a la persona indicada (aunque en este caso sería más bien dejando la pérfida pregunta en el lugar idóneo, como verás a continuación); así que me fui al muro de la página oficial de Chenoa y dije: “Chenoa, ¿es cierto eso que dicen?”. La primera respuesta que recibí de un fan fue otra pregunta: “¿qué dicen?”. Yo dije: “¿no lo sabes?”. Y así hasta que empezaron los mensajes privados acusándome de que yo era un enviado de Bisbal (por aquel entonces acababan de finalizar su relación y el tío era sospechoso de cualquier cosa que le pasara a Chenoa) con intenciones espurias y que parase de soltar mierda. Y eso que yo no dije nada. Pero tenían razón, en parte. En lo de fines espurios, digo.

Pues sí, así era yo. No como ahora, que me estoy ablandando. He cambiado. Se puede decir que soy mejor persona. Porque sí, este texto tiene un fin afectuoso, el de desearte un feliz verano. Ya seas lectora, colaboradora, directora o accionista: pásalo bien. Y espero verte por aquí cuando el buen tiempo acabe y no te quede más remedio que tirarte la mitad de tus horas libres frente al monitor. Muchas gracias por estar ahí.

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