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Dolors Zapata

Dolors Zapata

Psicòloga sanitària. Terapeuta de parella i de família. Psicooncòloga. Àmplia experiència en l'atenció a famílies i persones que volen millorar aspectes de la seva vida, enfortint les seves capacitats. Especialista en processos de dol i canvis.

Opinió

¿Homo sapiens sapiens?

Llevamos un tiempo en que la razón gana a la emoción de calle. Negamos aquello que sentimos por considerar que nos debilita y nos dificulta mantener el mismo ritmo de vida. Nos oponemos a que esta sensación de frustración y necesidad de freno se apodere de nosotros. Así, pasamos a denominar “emociones negativas” a aquello que nos moviliza hasta lo más profundo. Las vísceras se muestran alteradas, distintas y por tanto lo valoramos como ajeno y potencialmente peligroso. Los pensamientos se agolpan en la cabeza hablando todos a la vez y se muestran como pueden en forma de calor, u hormigueo percibido. Nos bloquean, nos quedamos literalmente en blanco imaginando que todo a nuestro alrededor se rompe. Amedentrándonos ante imaginarios miedos.

Las emociones no pueden llegar a ser ni buenas ni malas, simplemente SON. A pesar de experimentar sensaciones disonantes y que realmente nos sorprenden intensamente, sin llegar a comprender. Y, mirándolo bien, es lógico que nos desencajen todas estas sensaciones y emociones asociadas. Porque el ritmo que nos obligamos a llevar en la actualidad es incompatible con el tiempo que requiere nuestro cuerpo y nuestra mente (sí, sí, integrados) para digerir las emociones que experimentamos funcionalmente. Pero lo dicho, quizás el problema no sea del cuerpo, sino del (vertiginoso) ritmo.

Quizás la salida esté en manejar la comprensión de lo que nos ocurre. Aceptar aquello que sentimos y que forma parte de nuestra persona. Querer ayudarnos para ajustarnos a aquello que nos ocurre. Aceptar, des del amor a uno mismo, que lo que nos ha invadido no va más allá de las emociones, no se trata de un ataque con premeditación y alevosía para impedirnos vivir. Todo lo contrario, el objetivo de las emociones es totalmente adaptativo, echar una mano en la supervivencia de la especie, dándonos pistas acerca de momentos y experiencias y el lugar que deberían ocupar en nuestro día a día. El objetivo de las emociones es Nuestra Supervivencia. Sin más.

Aceptémolas, entrenémonos en saberlas identificar, para que puedan fluir y hacer su camino, sin oprimirlas obligándolas a que exploten como si se tratara de una olla-exprés. Amén.

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