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Maria Fauria

Maria Fauria

Almacelles, 1977. Economista. Aprenent i gaudint de la vida mentre dirigeixo amb il·lusió FAURIA ASSESSORS FISCALS. I, alhora, encantada de posar el meu granet de sorra al millor mitjà de comunicació de Lleida.

Opinió

Ayer fue la Diada de Catalunya

Nunca escribo en castellano (y no porque no sepa, la mayoría de catalanes hablamos y escribimos mejor en castellano que en inglés…) pero hace días que quiero hacerlo y considero que hoy es un buen día. 

Ayer fue la Diada de Catalunya y los catalanes volvieron a expresar su deseo de libertad. Una libertad reivindicada desde hace años pero que para la mayoría toma especial sentido desde los acontecimientos vividos el pasado año. Un Referéndum que dicen que no fue, un pueblo coaccionado por haber querido cambiar las cosas, unos políticos encarcelados por respetar el mandato de la gente. Se clama independencia pero por encima de todo se exige justicia. Todo ello ha despertado la indignación de muchos que nunca fueron independentistas pero que ahora no quieren pertenecer a una España rancia que ha demostrado que el amor no es más fuerte que el odio, aunque algunos instituyan estas palabras como lema (bilingüe) el día de la Festa Nacional.

Ayer fue la Diada de Catalunya, y los catalanes volvieron a salir a las calles de forma festiva y pacífica. Familias, vecinos y amigos, todos juntos disfrutaron de una jornada especial, en honor a una historia, una lengua y una cultura. Asimismo defendieron la libertad de las personas que nunca debieron estar presas o exiliadas por expresar sus ideas y mucho menos por cumplir la voluntad del pueblo al que sirven. No hubo altercados, no hubo discusiones, no hubo problemas. Sólo una ola sonora a las 17.14 h al grito de LLIBERTAT que muchos quisieron callar cerrando el espacio aéreo pero que, muy a su pesar, sonó de extremo a extremo de la nación.

Ayer fue la Diada de Catalunya y sí fue una fiesta independentista, porque parece que los que luchan por la libertad son más, y se organizan mejor. Hubo actos institucionales por parte de gobernantes, instituciones y partidos políticos pero el protagonismo fue para el pueblo de Catalunya. Prácticamente un millón de personas se organizaron a través de entidades y asociaciones privadas para manifestarse pacíficamente al margen de los políticos. Y todas esas personas están unidas en la defensa de unos derechos, sembrando rebeldía para algún día recoger libertad. Se nos critica por anhelar un país propio que, en realidad, ya tenemos. 

Ayer fue la Diada de Catalunya. Y fue brutal. 

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